Desplázate para comenzar
Desde tiempos remotos, hay quienes les rezan a los vientos. Desde los marineros que buscan un buen tiempo hasta los oprimidos que anhelan los vientos del cambio, los mortales han depositado su esperanza en las tempestades y vendavales que se extienden por Runaterra.
Sorprendentemente, el viento a veces parece responder. A veces, una brillante ave azul se muestra ante los marineros justo antes de que un favorable viento de popa infle sus velas. Otros juran que han escuchado un silbido en el aire justo antes de una tormenta, como un heraldo de su llegada. Mientras los rumores sobre estos presagios se diseminan, los avistamientos del ave cada vez se hacen más comunes. Algunos incluso juran que vieron cómo el ave se transformaba en mujer. Con orejas puntiagudas y cabello ondeando al viento, se decía que esta misteriosa damisela flotaba sobre el agua y dirigía el viento con un movimiento de su báculo.
Los creyentes llamaban a este espíritu del viento Jan'ahrem, una antigua palabra shurimana que significa ''guardiana'', puesto que ella siempre aparecía cuando más se le necesitaba. Con el paso del tiempo, fue conocida simplemente como Janna.
Su nombre se dispersó a través de las costas continentales shurimanas y los miembros de la comunidad marítima de Oshra Va'Zaun se convirtieron en sus creyentes más fervientes. Ellos dependían de que las aguas estuviesen tranquilas para que los barcos mercantiles pudieran circular a través del puerto de su ciudad. Se erigieron estatuas y santuarios para agradecer la benevolencia de Janna. Después de que el imperio shurimano se apoderara de la ciudad, estas muestras de devoción continuaron solo por un tiempo más.
Cuando el emperador promulgó una serie de decretos para suprimir a los ''ídolos falsos'', las estatuas de Janna fueron derribadas. Sin embargo, a pesar de la creciente devoción por los dioses guerreros ascendidos, algunos aún dirigían sus silenciosas oraciones a Janna, porque, ¿qué podían hacer los dioses guerreros para proteger a las embarcaciones de las tormentas? Estos mortales solían usar amuletos con la imagen de un pájaro azulejo; eran símbolos más pequeños e íntimos en honor de Janna.
Mediante estas prácticas, Janna continuó ayudando a los vulnerables cuando la invocaban. En una región en la que se expandía la agitación, Janna permanecía como la única constante. Aquellos que miren la historia podrán apreciar la ironía de los ''vientos de cambio'', pues eran lo único que no había cambiado.
Tras la caída del gran imperio, las otrora tierras fértiles se convirtieron en un desierto, mientas los ascendidos restantes trajeron consigo guerra y caos. Sin embargo, Janna protegió de la tempestad a la ciudad ahora conocida como Zaun.
Con el paso de los siglos, Janna vio cómo crecieron las ambiciones de Zaun. Si bien la ciudad aún era un robusto puerto comercial, sus habitantes aspiraban a más. Soñaban con horadar un canal a través del istmo en el que vivían para abrir un camino que uniera los mares en torno a Valoran y Shurima. La ciudad concentró todos sus esfuerzos, riquezas y tiempo en la tarea de su construcción. Las oraciones a Janna comenzaron a menguar conforme los sueños mortales se concentraron en maquinaciones mortales.
Por su parte, grandes porciones del terreno de Zaun se tornaron inestables producto de la excavación del canal. En un día catastrófico, distritos enteros en los márgenes del río Pilt colapsaron bajo el nivel del mar occidental. De repente, miles de personas se encontraron luchando por sus vidas contra las corrientes que chocaban entre sí.
Mientras estas almas desafortunadas se enfrentaban a la muerte, rezaban por su salvación. Invocaron el nombre de su antigua protectora:
Janna.
A pesar de que estos mortales aparentemente se habían olvidado de ella hasta ahora, Janna no dudó en ayudarlos. Un fuerte vendaval pasó sobre la ciudad mientras ella cobraba una forma corporal. Muros imposibles de aire sirvieron de barrera contra el desborde de las aguas y permitieron a la gente huir de las ruinas ahogadas de sus hogares. Feroces ráfagas de viento cortaron el humo sofocante de los incendios causados por la destrucción. Si bien pudo salvar a muchos, miles de personas murieron aquel día. No obstante, los sobrevivientes presenciaron la benevolencia de Janna. La ciudad no volvería a olvidar nunca más a su salvadora.
Hasta el día de hoy, mediante el ascenso de Piltóver y las luchas presentes de Zaun moderna, los creyentes de Janna portan medallones de pájaros azulejos y veneran a los vientos. A pesar de todo, Janna permanece firme para ayudar a los humildes. Todos los zaunitas saben que en sus luchas por respirar en medio de las nubes tóxicas de la Calima de Zaun, las oposiciones a la brutalidad de los violentos barones químicos o al repeler otras amenazas, Janna no los abandonará.