Desplázate para comenzar
Criado en los callejones de los muelles de Aguasturbias, Malcolm Graves aprendió desde temprana edad a pelear y robar, habilidades que le serían de utilidad en los años venideros. Siempre tenía trabajo transportando mercancía clandestina que llegaban en los esquifes de los contrabandistas que atracaban en la bahía todas las noches. Sumado a esto, un trabajito informal en el que hacía de matón para varios personajes desagradables del lugar mientras estos hacían sus negocios en el puerto.
Sin embargo, los callejones le resultaban poca cosa y ansiaba otro tipo de emociones. En los primeros años de su juventud, Graves robó un trabuco y, sin que nadie lo notara, subió a bordo de un barco que zarpó desde Aguasturbias hacia la tierra firme de Shurima, donde el polizón robó, mintió y apostó en todos los lugares que visitó a lo largo y ancho de la costa.
En su paso por Pueblo de Barro, en una mesa donde se desarrollaba una partida de cartas tan jugosa como ilegal, Graves conoció a un hombre que cambiaría el curso de su vida y el de su carrera: el embaucador conocido como Twisted Fate.
Ambos vieron reflejada en el otro esa pasión compartida por el peligro y la aventura, y juntos conformaron una sociedad lucrativa sin precedentes. Combinadas la fuerza bruta de Graves y la lengua afilada de Twisted Fate, la cual le permitía escapar de cualquier situación (y en ocasiones meterse en líos), el dúo se configuró en un equipo inusual pero efectivo desde el principio. El sentido de honor pícaro que compartían le dio paso a una confianza genuina. Juntos robaron a los ricos, timaron a los distraídos, formaron equipos idóneos para trabajos específicos y delataron a sus rivales cada vez que pudieron.
Aunque en ocasiones Twisted Fate despilfarrara todo lo que habían ganado y los dejara sin nada de qué alardear, Graves sabía que otra aventura cargada de emociones no tardaría en aparecer...
Al sur de los límites de Valoran, lograron que dos reconocidas casas nobles de Noxus se enfrentaran con el pretexto de poder cobrar el rescate de un heredero secuestrado. Que se quedaran con la recompensa, solo para vender a ese joven infame al mejor postor, no debería haber sorprendido a quien los contratara en primer lugar. En Piltóver, siguen siendo los únicos ladrones en jactarse de haber asaltado la Bóveda del Reloj, famosa por ser impenetrable hasta ese entonces. No solo despojaron a la bóveda de todos sus tesoros, sino que también engañaron a los guardias y consiguieron que estos cargaran el botín en su goleta robada, en la cual escaparon sin problemas a través de las Puertas del Sol.
En casi todos los casos, tanto ellos como sus cómplices ya se encontraban a salvo en el horizonte cuando sus crímenes se descubrían, que por lo general quedaban al desnudo cuando alguien encontraba una de las cartas distintivas que Twisted Fate dejaba a la vista.
Pero un mal día, su suerte terminó.
Durante un golpe que pasó de complejo a desastroso, las autoridades atraparon a Graves, mientras que Twisted Fate logró darse a la fuga y dejó a su camarada atrás.
Encerrado en la infame prisión conocida como el Cajón, Graves padeció años de torturas y confinamiento solitario. Durante todo esto tiempo, alimentó un resentimiento con profunda amargura hacia su antiguo compañero. Un hombre inferior hubiera quedado reducido a nada tras tanto sufrimiento, pero no Malcolm Graves. Estaba decidido a obtener su venganza.
Cuando al fin logró romper sus cadenas y escapar a la libertad, con la reluciente escopeta del guardián de la prisión al hombro, Graves comenzó su tan ansiada cacería y fue tras el rastro de Twisted Fate.
La búsqueda lo llevó de regreso a su hogar, Aguasturbias, donde descubrió que la cabeza del embaucador tramposo y astuto tenía precio y sobreprecio, y Graves estaría más que feliz de poder cobrárselo todo. Sin embargo, cuando al fin dio con Twisted Fate, no tuvieron más opción que dejar sus diferencias de lado para escapar de una muerte segura a causa del conflicto que se había desatado entre el rey saqueador Gangplank y sus capitanes rivales.
Una vez más, Graves tuvo que volver a escapar de su hogar, aunque en esta ocasión, su viejo amigo lo acompañaba. Si bien ambos hubieran querido retomar su amistad y reforjar esa sociedad que habían cultivado años atrás, Graves no podía olvidar los resquemores del pasado como si nada hubiera ocurrido y tendría que pasar mucho tiempo para que confiara en Twisted Fate otra vez.
Aun así, el forajido percibe que Aguasturbias lo vuelve a llamar. Quizás esta podría ser la oportunidad para que el par de malhechores vuelva a las andanzas y logren dar el golpe final...